domingo, 5 de julio de 2015

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IV. Serendipia

Jugaban a esconderse,
mientras recorrían cada recoveco de su cuerpo;
con timidez.
Con la delicadeza de quien sujeta un diente de león
en mitad de una tempestad.

Y en pleno epicentro de aquél frenesí,
entre la marejada de golpes, de caricias, de susurros y,
de jadeos entrecortados
terminaron perdiendo el miedo;
                  Amándose
                                  para
                                         siempre.



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